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Podar la vid

Podar la vid

Podar la vid

La vid se encuentra entre las plantas frutales, la más extendida y cultivada en Italia. Es fácil comprender cómo las formas de cría y técnicas de poda son muy variadas, pues se ven muy afectadas por factores culturales, propios de las zonas en las que se cría. De hecho, en un mismo entorno climático, incluso en los viñedos vecinos, basta con ponerse en marcha y darse cuenta de que no es difícil encontrar diferentes formas de cultivo. La vid tiene dos tipos de gemas: una de madera y otra mixta. De la madera solo se desarrollarán los brotes, del mixto los brotes y el fruto. Durante las operaciones de poda habrá que tener cuidado de no eliminar las yemas mezcladas. De hecho, estos no siempre están presentes en todos los nodos pero, dependiendo del tipo de vid, se pueden encontrar ya desde el primer nodo, o después del tercero o cuarto. Esta característica influye mucho en el método de entrenamiento y la técnica de poda. Los brotes mixtos se encuentran preferiblemente en los brotes de un año de bosques jóvenes, que fueron productivos el año anterior. Los brotes que son mucho menos productivos por tener pocos cogollos mixtos se pueden utilizar para la formación de espolones, pero no de cogollos fructíferos. De marzo a octubre, la vid experimenta un profundo desarrollo que da como resultado etapas de crecimiento muy diferentes y muy caracterizadas. A efectos de poda, por tanto, será muy útil conocer, aunque de forma general, esta tendencia vegetativa.


Poda de la vid: floración

En abril se abren las yemas de la vid; Así comienza el desarrollo del brote cuyo crecimiento terminará en agosto. Este período pasa bajo el nombre de incipiente. En los primeros días de mayo comienza el desarrollo de las hojas y termina hacia finales de agosto. A finales de mayo ya es posible observar los racimos que se desarrollan a partir de las yemas fructíferas. En el lamentable caso de un evento meteorológico severo como un granizo denso, es conveniente intervenir de inmediato con la poda adecuada de las partes más afectadas, reduciendo así la pérdida de producción. De esta forma, de hecho, los cogollos que se encuentran en ese momento todavía en estado latente son estimulados para que se abran y así llevar la planta a fructificar. El período crucial para la vid es el mes de junio cuando se produce la floración y las flores se convierten en frutos y durante los siguientes meses de julio y agosto las hojas, brotes y bayas continúan hinchándose. Durante este período también termina la formación de los cogollos hibernantes destinados a desarrollarse en el año siguiente y la planta se beneficia si se practica la denominada poda verde.

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PODA VERDE DE LA VID: Topping

Durante el desarrollo que tiene lugar en el período primavera-verano, es bueno eliminar parte de los órganos vegetativos, que no contribuyen directamente a la producción actual o incluso a la formación de la estructura para el año siguiente. En el viñedo, tras la poda invernal, se realizan otras operaciones que, en orden, son: desmoche, atado, descascarillado y apisonado. Los principales objetivos de estas intervenciones son dos: el primero, restablecer el equilibrio entre la función vegetativa y productiva de la vid; mientras que el segundo para favorecer la emisión de nuevos brotes a partir de cogollos listos. Con la cobertura se ralentiza el desarrollo de los brotes para favorecer el hinchamiento de las bayas. Por tanto, los brotes se podan después de la séptima y octava yemas por encima del racimo. Se puede realizar en dos momentos muy concretos: o bien diez días antes de la floración para obtener racimos ricos y compactos o bien podando diez días después de la floración (desmoche tardío). En este caso, la formación de brotes femeninos se estimula aumentando la producción de frutos, la lignificación completa de los brotes y la maduración de la uva.


PODA VERDE DE LA VID: ENCUADERNACIÓN, FEMINIZACIÓN Y ESPAMPINATURA.

Con la unión necesaria sobre todo para las formas de vid que se desarrollan en un solo sentido, los brotes que invaden la entrehilera o se extienden hacia abajo se orientan hacia arriba, sosteniéndolos con dos hilos, generalmente de hilo fino a lo largo de los lados de la fila. de manera que favorezca un desarrollo cosechado y facilite la ejecución de tratamientos fitosanitarios. Esta operación se puede realizar fácilmente con máquinas especiales, ya que hacen que la intervención sea rápida y económica. Las ventajas obtenidas de la encuadernación justifican su implementación. Al final, la planta está más iluminada y ventilada y, en consecuencia, los racimos ya no están sombreados por las hojas y están menos sujetos a ataques de parásitos tanto animales como vegetales. La plántula consiste en eliminar las partes improductivas, favorece la reacción de la planta, la lignificación de los brotes y sobre todo consigue excelentes resultados en plantas poco vigorosas cuando se realiza a finales de agosto. Con el apisonamiento, en cambio, se elimina el exceso de hojas, favoreciendo así la exposición solar de los racimos y la consiguiente maduración de las bayas. Incluso los tratamientos antiparasitarios son más efectivos ya que el principio activo consigue llegar a casi toda la parte afectada por el parásito. Sin embargo, la eliminación de las hojas no debe ser excesiva ya que ayudan a favorecer la completa lignificación de los brotes.

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Vídeo: PODA DE LA VID (Marzo 2021).